Cuentos

La luz blanca de la música

Había una vez un niño que cuando oía la música soñaba con las estrellas. Las melodías iban dibujando colores en su mente. Al escuchar una sinfonía, mágicas nebulosas iban tomando forma en su imaginación, pintando los colores más insólitos, los cuales iban apareciendo según el tipo de instrumento que sonaba.

Los instrumentos más agudos se le manifestaban con colores pastel. El Piccolo, por ejemplo, le generaba una luz celeste muy clara, los sonidos más graves, como el del trombón o la tuba le evocaban colores más oscuros, mimetizándose con el infinito del espacio.

Aquel niño admiraba a Beethoven y su música. Cada vez que escuchaba la Quinta Sinfonía sentía que el compositor estaba pintando todo un lienzo de tamaño infinito, sólo para él. Sin embargo, su experiencia cromática era particularmente especial cuando escuchaba la Novena Sinfonía de Beethoven. Él podía sentir cómo durante los primeros tres movimientos de esa obra, poco a poco se iban manifestando diferentes colores, sin embargo nunca llegaba a ver la luz blanca.

En el último movimiento, al principio la luz estaba ausente. Los colores iniciales de esos contrabajos eran para él lo más parecido a un hoyo negro tratando de tragarse una estrella. Sin embargo, las violas y los violines iban dando lugar a la luz, repitiendo un ciclo de forma tímida junto a un juguetón fagot hasta que decidían explotar con luces de todos los colores.

Pero cuando llegaban las voces… en ese mágico momento cuando los solistas y el coro se unen con toda la orquesta, ocurría la magia de la síntesis aditiva… Todas las luces, todos los colores posibles se unían para él formando una luz blanca tan hermosa que se sentía frente a la presencia de Dios.

Por diversas circunstancias, aquel niño creció sin conocer mucho sobre la música de Mahler. Sólo sabía que siguiendo la idea de Beethoven, en varias de sus sinfonías había incluido coros y voces solistas y que había una obra que incluía mil sonidos diferentes entre voces e instrumentos sonando a la vez. El quería saber cómo sería aquella luz. Seguro sería tan blanca como la de la Novena de Beethoven.

Supo de una presentación de aquella Sinfonía de los Mil en su ciudad. Un joven Director, que ha revolucionado al mundo entero, estaría al frente de dos de las mejores orquestas del mundo, junto a los más importantes coros de su país. Aquel niño era ahora un profesor, y el día que vendieron las entradas no pudo comprar la suya porque tenía que dar clases.

¡Qué desilusión! Sería por televisión y el sonido nunca sería igual. Pero había una esperanza… Noticiero Cultural, una revista electrónica estaba regalando dos entradas ¿Serían para él?…

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