Experiencias

Una florecita en medio del desierto

Las hienas dan cuenta de los impávidos vestigios de lo que alguna vez fue una civilización. Ellas ríen de manera inevitable mientras desgarran la carroña. Entre tanto, una florecita se abre paso entre las áridas piedras, imponiéndose al desastre que reina en su entorno. En su candidez, se sabe fuera de contexto, sabe que no pertenece a aquel lugar. Su íntima belleza no se mancha de la suciedad circundante. Quisiera transplantarla. Sacarla de allí y llevarla a la pradera que se merece, pero no es fácil. La flor me recuerda que la belleza y la pureza del amor son posibles, incluso entre tanta desolación.

Deja un comentario