La música siempre ha sido el Esperanto

A finales del siglo XIX, a un oftalmólogo polaco, muy diestro en el arte de aprender nuevas lenguas y humanista a carta cabal, quiso llenar la milenaria y antiquísima necesidad de crear una lengua común para todos los seres humanos y así establecer un nexo que permitiese que todos los habitantes de la tierra pudiésemos comunicarnos, acercando de esta manera a las culturas del orbe. Lázar Zamenhof era el nombre de aquel médico nacido en el antiguo Imperio Ruso en el actual territorio de Polonia, quien producto de su inquietud desarrolló la lengua que se conoce como Esperanto.

Durante aquellos años, Zamenhof logró una cantidad importante de seguidores por toda Europa, con una tradición que se mantiene hasta nuestros días. Desde 1905 se celebra cada año el Congreso Universal del Esperanto. Manteniéndose, salvo por los períodos de las guerras mundiales, de forma ininterrumpida por más de un siglo.

Zamenhof fue además un hombre de una profunda visión filosófica. Su empeño de una lengua común trascendía el mero hecho comunicativo, ésta representaba el puente para poder lograr un entendimiento entre las diversas culturas del planeta tierra. Por sus orígenes judíos, dentro de Rusia, desde joven tuvo que aprender a comprender lo que era la convivencia y cómo las diferencias culturales y religiosas representaban con frecuencia un obstáculo para el entendimiento entre las los seres humanos.

A pesar de que hoy en día son muy pocas las personas que hablan Esperanto en el mundo, iniciativas como las de este humanista médico (más que médico humanista), permiten tener esperanza en un mundo mejor (Esperanto quiere decir en español esperanza). Sin embargo, a más de un siglo de su invención, las necesidades que le originaron siguen más que presentes.

Vivimos en un mundo fragmentado, donde cada grupo cultural, político o religioso parece querer quedarse enfrascado en su visión de mundo sin abrir la más mínima posibilidad de observar (mucho menos comprender) aquello que le es ajeno. Dicha observación sigue necesitando de un espacio común, de un código compartido para poder intercambiar ideas y conceptos.

La música (la mayor de las musas) representa, no sólo una forma de creación, sino también de expresión, para todos los individuos de la tierra. A través de la música, manifestamos alegrías y tristezas, compartimos con nuestros amigos, nos identificamos, nos unimos en pro de una causa común. Resulta entonces que (con todo respeto hacia Zamenhof y hacia todos los Esperanto hablantes) la música está allí como la mejor aliada para crear vínculos entre todas las personas que habitan este gran planeta azul.

Iniciativas como la de “Playing for Change” han demostrado que la música es un lenguaje universal, que puede unir a personas de las más disímiles culturas y orígenes. Esta asociación está conformada por músicos de los rincones más diversos de la tierra, que han producido grabaciones de piezas uniendo esfuerzos, cada uno desde su respectivo contexto cultural, para desarrollar un producto colectivo.

La experiencia implica ir grabando la misma pieza en el mismo tono musical y con el mismo tempo, interpretada por músicos y cantantes en sus lugares de origen, desde su propio contexto social y cultural. Con ese material bruto se hace, entonces,  un producto final acabado que representa una magnifica pieza de lo que se suele llamar “world music”. Pero en este caso hay algo que va más allá del propio hecho musical. Como se dice en Gestalt, el todo es más que la suma de las partes, mucho más.

Dos ingredientes permiten que el producto final sea particularmente sobrecogedor. En primer lugar el registro audiovisual de la grabación, donde se puede apreciar de forma muy evidente la diversidad étnica, social y cultural de los involucrados y, en segundo término, la posibilidad de acceder a él en cualquier momento a través de la red internet. Cualquier explicación que pueda hacer al respecto no se acercará, ni remotamente, a la experiencia de vivirlo:

http://www.youtube.com/watch?v=Us-TVg40ExM&feature=channel_page

http://www.youtube.com/watch?v=4xjPODksI08&feature=channel

Imágenes y sonidos como estos, y otros, me han hecho un convencido de que la música representa y siempre ha representado un excelente camino para unir a los pueblos del mundo. Lo mejor de todo, la música es intrínseca al ser humano. Por muy poco oído musical que alguien pueda tener, éste siempre tendrá una música que le conmueva y le haga conectarse con lo más profundo de su existencia. No necesitamos aprender música de manera formal para entenderla o disfrutarla. La música siempre ha sido el Esperanto.

Deja una respuesta